Desde 1967...

Fidela Constanza Sánchez era una muchacha de Ocaña que viajaba con los segadores para preparar la caldera. Los campos de Castilla le trajeron hasta San Agustín del Guadalix donde sus compañeros de viaje debían recoger la cosecha de un joven labrador de la zona llamado Juan Martín Brandín. El segundo año de siega en San Agustín fue definitivo para el futuro de la muchacha. Juan le pidió que se quedara y ella, en contra de la voluntad de su familia, pero enamorada, entró al servicio de una adinerada familia del lugar y quedó junto a su amado.

Cinco años tardaron Juan y Fidela en contraer matrimonio. Los posos de sus cafés hablaban de lucha de esfuerzo pero también de familia,de cariño y de éxito. La labor en el campo continuó, pero en casa ya había un ama. Los segadores empezaron a parar en sus casa y por un colchón de saco y trigo, acompañado de buena cena, les cobraban 10 peseta. Los cimientos de un futuro en la hostelería estaban echados. Con la venta de una de sus parcelas, Juan pudo comprar el caserón donde hoy se encuentra Juaneca I. Corría el año 1967. Allí instalaron un bar con hostal y allí vieron crecer a sus tres hijos. Los chicos estudiando en Madrid y los consiguientes agobios económicos llevaron al matrimonio a tomar una decisión: Fidela volvería a servir de día y atendería el negocio de noche, Juan, por su parte estaría al frente durante las horas de la mañana para trabajar como celador nocturno en una urbanización cercana. Pero lo más duro habría de pasar y poco a poco el olor de la buena cocina fue atrayendo público a Juaneca; tanto, que llegó el momento en que los cónyuges fueron necesarios para atender al personal.

A los 14 años, Juan Mariano, el mayor de los chicos, empezó a ayudar a sus padres y trás él, fueron incorporándose la chica, Navalazarza y el pequeño José Manuel. El cocido madrileño, la asaduría de cordero y en general los guisos caseros comenzaron a resultar imprescindibles para los visitantes de San Agustín. En 1984 vino la primera reforma con la se separaba la barra del salón del restaurante. En 1990, el piso superior, donde vivía el matrimonio, se dejó diáfano y se abrió el comedor grande. En 1986 Juan compró la barra de Juaneca II y en el 88 el callejón y el salón. Tres años de obras durante las cuales, 3 oficiales canteros estuvieron colocando adecuadamente las piedras de la decoración. Los días en que había que fregar cubiertos deprisa y corriendo porque no se podían comprar más, quedaron definitivamente atrás.

Hoy Juan escribe la historia de San Agustín del Guadalix mientras sus hijos, nueras y yerno manejan el negocio. Pero quién no falta en la cocina es Fidela. "Ella enseñó a las chicas y da instrucciones a los cocineros pero, estos, están para las cosas de adorno porque, para los platos de cuchara, donde esté una mujer..." Fidela y Juan dan largos paseos por el pueblo y acompañan sus viajes con sus recuerdos.


Reconocimientos y visitas

Son numerosos los premios y reconocimientos a esta familia de restauradores, en la foto y al fondo, podemos ver algunos de ellos. En primer plano, D. Juan Martín recoge el que le otorgó por su fidelidad, Cervezas "El Aguila" en las manos del Director de fábrica: D Francisco Ger y del Director general de actividades publicitarias: D.Pascual Cerdán.

Es muy grande la cantidad de personalidades que nos visitan: deportistas, toreros, actores, etc., etc. Hacer una mención personal, generaría el problema de olvidarnos de alguno, pero no queremos dejar de resaltar la visita que nos realizó Su Majestad la Reina de España.

También nos han visitado visitado nuestros amigos de Telemadrid en el que les hemos dado a conocer, nuestros ricos platos de puchero.

Telemadrid - Ruta 179
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